Una historia sorprendente

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Hace unos años tuve la ocasión de conversar con una pareja joven que había dado la vuelta al mundo.

Me describieron que tardaron dos meses. Se tiraron en paracaídas en Nueva Zelanda. Hicieron submarinismo en el Caribe. Visitaron volcanes en erupción en Hawái. Subieron al Empire Sate. Caminaron por la Gran Muralla China, vieron el deshielo del Perito Moreno. La descripción de sus experiencias ocupó toda una larga comida y todos disfrutamos de sus relatos.

Finalmente, les pregunté cuál de todas sus experiencias les había marcado más y les gustaría volver a vivir.

Los dos se miraron al mismo tiempo a los ojos y sonrieron admitiendo su coincidencia.

Él joven, habló diciendo: “Te vas a sorprender, pero creo que estamos de acuerdo, en que lo que nos gustaría volver a vivir o tener aquí ahora, si fuera posible, es una Tapa de Inodoro Electrónica que vimos y usamos en Japón”. Es lo que más echamos de menos.

Tras esta increíble respuesta, decidí investigar y aprender cómo funcionaban los inodoros electrónicos. Hace un par de años, surgió la oportunidad de entablar relaciones comerciales con el distribuidor para Europa de la marca de inodoros electrónicos Blooming, una de las más renombradas. Se distribuye por todo el mundo y aparte de tener un funcionamiento totalmente fiable, goza de una enorme solvencia, calidad y prestigio. Además, el servicio técnico y la atención personal, hacen de ella una compra maestra en este tipo de artículos.

Puede haber otros más conocidos, otros mucho más caros o más baratos, más pequeños, etc. pero si algo aprecio en una compra, es la fiabilidad. Y en esto, puedo estar seguro de haber acertado con mis clientes.

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